Anaís, bonito nombre, como la Diosa de los campos —no la busquen, la acabo de inventar—. Anais, salía de su casa muy temprano con rumbo a la constructora donde laboraba desde hace más de tres años ¿su labor? Servir el té y satisfacer al jefe, era su secretaria. Anís —como le decían de cariño por su dulce aroma— mantenía a toda una familia, y no cualquier familia, estaba compuesta por tres revoltosos infantes, que entre uno y uno se llevaban un año de diferencia. Lucianita era la mayor y tenía tres años, Juan, el menor con uno, pero no crean que estaban desamparados, los inteligentes se habrán dado cuenta del porqué.

Anais no tenía que preocuparse al salir a trabajar, ya que tres nanas se hacían cargo de sus vástagos, una lujosa casa, una piscina olímpica y juguetes de última generación para los nenes. Bueno, para los de raciocinio limitado, el padre de los tres era 
Dante, el jefe de Anaís. Dante no vivía con ellos por una razón que ya muchos conocemos: "el jefe es casado, tiene dos hijos y una reputación intachable". vamos, es inevitable ser un jefe poderoso y no caer en la tentación por una bella mujer, solo soy irónico. ¿Qué de trascendental tiene todo esto? Bien, lo que sucede es que Anaís no sabía que Dante era casado, y él empleaba el argumento de 'no relaciones en el trabajo' para evadir a Anais, inclusive le dijo que no podían mudarse juntos porque él practicaba el catolicismo puro, ella creía todo lo que Dante le decía. Anaís, que tonta Anaís, o puede que muy astuta. Claro, ahora pongámonos en el otro caso, Anaís tenía las comodidades suficientes para hacerse la ciega y taparse los oídos. Por lo tanto, y pasados tres años, decidió hacerse la zonza para mantener su estatus ¿puede que sí, verdad? Yo creo más la segunda opción.
Sigues preguntándote el porqué de este post, tranquilo allí vamos. Anais, un día de esos opacos le dijo a Dante que por cuarta vez sería madre, él no lo podía creer ('si yo me he protegido'), en vez de alegrarse, este se preocupó sobremanera. Dante, al día siguiente, acudió donde un médico, necesitaba respuestas de un experto en la materia:

Doctor: señor, usted es estéril
Dante: no Doctor, usted se equivoca, tengo 5 hermosos hijos
Doctor: ¿y se parecen a usted?
Dante: me ofende, mis hijos son mi espejo
Doctor: Dante, usted es estéril de nacimiento
Dante: ah! Oh! Pero no puede ser — dijo balbuceando y temblando

He allí el Dante macho alfa