'Señora Elva, Elva Ginón! Su pedido está listo', se oyen risas a través del comedor, nuevamente un grupo de adolescentes gastando una broma a la estulta Adriana de la cual no hablaré-, ella es la amiga de una amiga que...ok, es mi novia. Yo soy Elber Gonzales, miento, soy Juan José, pero me dicen Julio, en fin esa es otra historia. Cuanto tiempo ha pasado desde que salí de la escuela, de las palomilladas en la esquina, de los tacos rotos por peleas en el billar del gordo López, ahh! Que bellos momentos que nunca volverán, por lo menos no de la misma manera. 

Ahora estoy felizmente casado, tengo dos pequeños y bellos hijos ¿Adriana? Adrianita es mi amante, soy muy macho ¿verdad? Miento, miento sistemáticamente, no soy muy macho por tener más de una mujer en mi vida, pero cuando uno tiene dinero puede hacer de su vida lo que quiere, porque el dinero te hace más poderoso, más atractivo, más feliz.Bueno, no sé si más feliz, pero que rico se siente que en la calle te reconozcan como un exitoso millonario, fundador de 'no quiero que me rapten, por eso no lo digo'. Empero, ningún éxito es alcanzado sin antes haber fracasado y prueba de ello es mi etapa de errático empleado Estatal y mis inicios como empresario. 



Como Licenciado en Relaciones Exteriores, mi puesto fijo sería como un inexpresivo Diplomático, y al lado de Nefastos Economistas, Abogados, Financistas y entre otros infames personajes representábamos en el exterior a nuestro país, un país que no se encontraba en un buen momento político por la toma de poder del arcaico comunismo. No puedo crear cuan corruptos son en el órgano estatal, ya me lo habían advertido, pero nunca creí que fuesen tan descarados. Me quisieron involucrar en un problema de concesiones a empresas extranjeras, que ligaba a los Economistas Ferrero y Benítez, dejé el cargo, los $20, 000 mensuales y los cheques que por arte de magia llegaban a mi despacho con una pequeñas notas, si de esas que te piden algo a cambio.


Estaba sin empleo, pero tenía un plus dentro de mi chip mental, tenía la gran enseñanza de un padre que era un visionario de los negocios, me decía ‘si de la vida quieres disfrutar, ver, oír y callar’, bueno, eso no tiene asidero en este momentoya, ya recuerdo, era algo así como ‘haz que el dinero trabaje para ti, no trabajes tú para el dinero’. Y bien, me convertí en empresario, pero-y me encantan los ‘peros’-no sabía nada del negocio en el cuál me había sumergido. Inauguré la Sanguchería ‘Bellafont’, con empleados mediocres, costos altos y sin conocimientos de la rentabilidad a largo plazo. A los 7 meses me retiré del negocio, con lo poco que me quedaba invertí en bolsa y ‘Boom goes the dynamite’, gané mucho dinero, tanto que abrí un ‘SPA’-los hombres saben a qué me refiero-, es un negocio muy rentable. Agradezco al ‘Escribidor’ por otorgarme un pequeño espacio en su blog, me dijo que no exceda una página de Word y ya me pasé, disculpen por cortar el relato, pero son sus órdenes.