Francés, el primo de Jab Von Hesse, era el maestro de la estafa, cuasi el 'pen cracker' de Holanda. Allá, por la lejana Ámsterdam, en un hogar de clase media, nació un regordete bebe, de orejas puntiagudas y mejillas rojizas. Que gritos, que gritos se oían salir de su pequeña boca, todos pensaban que se formaría un tenor en la familia...otra fue la historia. Yo, como omnipresente, recuerdo el primer timo de Francés como si fuera ayer(bueno si fue ayer, eso es lo bueno de jugar con los tiempos al ser ‘escribidor’). Tenía tan solo doce años de edad, tres cubiletes de cuero, y una pelota de ping pong. Una banca en el parque, que astuto era de niño, ‘señores, señoras, vengan, adivinen donde está la bolita´, y la gente hipnotizada por la voz del infante se acercaba a apostar.
Grandes, chicos, ancianos, entre otros seres, ponían su dinero…el viejo truco de desaparecer la bolita en una de las manos (elemental mi querido Watson). El dinero a su alcance, el sentir los billetes rozar sus manos, oír el sonido de las monedas al caer luego de haber sido lanzadas al aire, el gran estímulo de un estafador en proceso.
Muchos años más tarde, para ser sincero solo seis años después, fue captado por un banda de narcotraficantes, pero no para traficar con droga, como la mayoría, Francés se dedicaría a ser uno de los genios de los casinos ‘Rigali’. Toda la habilidad adquirida por providencia divina, la aplicaba en crear sistemas de timo dentro de las máquinas tragaperras, juegos de cartas y de dados. Llegó a ser el consentido de H. Rigali, su jefe y capo del narcotráfico, tan grande fue la estima que tenía para con él, que le cedió bienes y la administración de uno que otro negocio. Fue un grave error, Francés se encandiló por los lujos y el poder que tenía tan solo a los 20 años, que decidió estafar a su propio jefe, Ya se imaginarán que sucede. Si, Francés creo por medio de un sistema de ingenio de 20 etapas, lo que vendría a ser ‘el saboteó del grande’, y hubiese funcionado ese sistema, si no hubiese abierto la boca…le contó lo que haría a su ‘mejor amigo’ y espía de Rigali. Antes de realizar el saboteó lo sabotearon, y siendo arriñonado por gente de Rigali no tuvo otra opción que dejarse llevar.
Rigali: vaya, vaya, vaya así que ‘el saboteo del grande’ ¿no?-dándolo una bofetada al traidor
Francés: vas a caer Rigali-escupiendo cerca de su jefe
Rigali: Guardias, golpéenlo y maten al espia
Francés: ahhh…si, maten a ese desgraciado- riendo y botando sangre por la boca
Rigali: Luego dejen inconsciente a esta escoria y pongan el arma en una de sus manos. No se olviden de llamar a la policía.
Frances: Rigali, no, Rigali te seré fiel…Rigali no te vayas…Vuelve desgracia...- perdiendo el conocimiento por un golpe
Un golpe fuerte en la puerta y el sonido perturbador de la sirena del coche policía despertaron a Francés, ‘Uno muerto, y…y uno de Rigali, vengan’. Prisión efectiva para Francés, él no tenía escapatoria, 20 años dentro, 20 largos y cortos años dentro de una celda de 2x2, donde el suelo es el mejor lugar para descansar. No estafó más, se olvidó de todo lo malo, pero eso no quería decir que estaba feliz, odiaba todo. Odiaba el día que nació, el momento que conoció a Rigali, el haber conocido al omnipresente ‘escribidor’, hasta el hecho de ser estafador. Tuvo que tomar un empleo dentro de la prisión para reducir la pena, bueno, la reducción por buena conducta le dicen. Se convirtió en maestro panadero, y uno malo cabe resaltar, hacía el peor pan del mundo, quemado, amorfo e insípido. El muchacho hundía toda la ira en la masa de pan, y ya tenía muchas quejas por parte de los comensales, y era mal síntoma, a menos que le gustaba usar pañales. Y fue por eso que un día se esmeró por hacer el mejor pan para no ser ‘perjudicado’ en su celda, de noche, y probando una y otra vez para sacar el mejor pan halló el mejor balance. Levadura, trigo, sal, agua anís, polvo de hornear y un corte al centro que fue hecho con todo el odio de su alma. Y si, así se creó el ‘Pan Francés’. No te pido que me creas, pero por lo menos inténtalo.


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