Mi pluma sangraba y mi mano ardía, motivo por el cual no había escrito por un largo periodo, que terminó siendo relativamente corto, ya saben, todo en este espacio dimensional llamado 'mundo', es relativo. Pues resulta que hubo una, una persona que me pidió que volviese a escribir, solo por ello lo hago, para ser exacto fue una señorita por Twitter [ahora dejó de seguirme, e inclusive creo que me ha bloqueado]. Ese fue mi deseo, que alguien me pida entusiasmado retomar el blog, es por eso que volveré cada domingo con un Relato y puede que con una que otra sorpresa entre semana. Sin más introducción que hacer, comienzo con el relato.

Resulta, que habían pasado varios meses sin sentir un sentimiento agradable por una fémina, y no, no malpiensen, solo que había un vacío dentro de mí por las anteriores experiencias. Cada día que pasaba sentía que ya no podría esbozar una sonrisa, es más, tenía el rictus tenso, cuasi una roca templada. La abstinencia sexual pasaba a segundo plano por la preocupación de no AMAR, ¿no amar?, pero si es tan sencillo, decían algunos. Quería saber cómo la gente hacía para enamorarse, resulta que por el tiempo transcurrido, un día al levantarme me olvidé por completo como sentir algo sobre una persona del sexo opuesto. Bueno, el caso es que decidí mantener el ceño fruncido, a tener que aprender nuevamente a amar, si nunca me interese por volver a aprender a Hablar Francés, menos lo haría por algo tan trivial(el amor). Salía temprano, bien arreglado, a trabajar en mi empresa, donde manejaba casi a 50 personas, ¿qué contradictorio, no? Podía cargar con una cantidad más que razonable de personas, pero no podía conducir mi vida, ser el jefe de mi sino. Por mi lado pasaban mujeres muy bellas, ninfas estudiantes de cuerpos inimaginables, pero carecía de sentido, el único poder que ejercían sobre mí, era el de poder excitarme. Tal vez algunos vieron la película '40 días y 40 noches', para los que no, esta era una película de abstinencia sexual, pues yo podía hacer una película más extensa que ella, batir un record guinness, hacer una saga de símil extensión que la de Harry Potter. Lo sé, el sexo nunca deja de ser importante, y me retracto de las líneas anteriores, me gustaría saber cuántas mujeres y hombres llegan puros e inmaculados al matrimonio. En fin,-algunos ya entenderán el porqué del título del blog- llegué a conocer a una mujer muy bonita, y no cualquier mujer, una sumamente inteligente, podía hablar con ella sobre temas diversos, sin caer en vacíos mentales. Bueno, salíamos los fines de semana, ella era administradora de una cadena farmacéutica y tenía la semana copada de quehaceres laborales, yo no me incomodaba por ello, mi trabajo también era lo suficientemente exigente, entendía perfectamente. La conocí-para ser preciso-un día de verano, suena cursi, ella llevaba puesto un vestido floreado, un sombrero ancho de paja y los pies descalzos, porque estaba en la orilla del mar. Yo, estaba sentado unos metros atrás, con un libro en mano, que apuntaba hacia la silueta de la hermosa joven, para no dar la impresión de enfocar mi mirada hacia ella. Tenía muchos deseos de acercarme, de saber por lo menos su nombre, pero no lo hice, y si ella nunca se hubiese acercado a preguntar si podíamos compartir la sombrilla de palmas, tal vez nunca la hubiese vuelto a ver en mi vida (Recomendación: atrévanse, para que en un futuro  no se arrepientan de lo no hecho). Conversamos mucho y poco, me encontraba un tanto nervioso, la mirada de ella se centraba en la mía y eso me apabullaba, aunque trataba de disimularlo. 

Yo: ¿Cuál es su nombre?
Ella: Miriam, Miriam Heaton.
Yo: un placer, señorita Heaton.
Ella: preferiría que me tutees- mientras se sacaba el sombrero y revoloteaba su hermoso cabello naranja.
Yo: Que hermoso cabello- si sé que eso sonó gay, pero mi fetichismo por los cabellos ondulados fue más fuerte
Ella: Gracias - sonrió y se puso colorada

Bueno, esa fue una parte de la conversación entre la bella pecosa y yo, y ahora paso a resumir el final, debido a que no haré una segunda parte de esta quinta parte de 'no soy tu padre'.

 Un día estuvimos conversando sobre el tema familiar, sí, creo que ella estaba pensando en formalizar la relación, eso no me intimidaba, incluso yo hablaba de hijos y crianza. Debo acotar que amo a los niños, amo jugar con los niños, amo la forma de ver el mundo de los niños y amo recordar mi niñez, nostalgia con un toque de melancolía le dicen. Miriam me preguntaba sobre mis padres, pero sobre todo sobre mi papá, y yo le contaba mil y un anécdotas de él, las cuales le hacían sonreir y ser feliz. Pasé vastas horas hablándole acerca de mi padre, creo haber hablado incluso de su grandeza como 'enamorador', cualidad que yo no pude heredar, tanto hablé de él, que sentía como si él lo estuviese contando. Casi a la medianoche interrumpí mi relato para hacerle una pregunta:

Yo: ¿Miriam y tu padre?
Ella: ¿Mi padre?
Yo: Si, ¿qué me puedes contar de tu padre?
Ella: Yo nunca conocí a mi padre...