Ines Rojas es una niña problemática, su madre Susana Vda. de Rojas no sabe como controlar el ímpetu incontrolable de su hija, ha tratado más de mil métodos -sentido figurado- para que su pequeña se pueda tranquilizar sin obtener resultado positivo, al parecer su comportamiento se origina desde el triste deceso de su padre(en una gresca callejera). Susana es una microcomercializadora de droga y utiliza como mediadora a la pequeña Ines, la madre camufla la mercancía en envases de cosmetología[cabe aclarar que la pequeña cree que realmente vende productos de belleza]. A la niña le dicen la caperucita Rojas porque
usa una caperuza(color rosa), es obvio que Rojas es por el apellido de la menor(lleva una caperuza que se asemeja a una minifalda...muy sexy ella). Yo conozco personalmente a Inecita y de lo poco que se de ella y que puedo decirles es que ella es muy provocativa, seductora, inocente e ingenua(una fusión ideal); no obstante, es muy selectiva, no con cualquier hombre destapa sus encantos.
Bueno Ines a pesar de ser una niña conflictiva aparentaba ser responsable, ya que todos los clientes de su madre estaban satisfechos con la eficacia de las entregas y el buen trato de la muchachita. Empero, como toda "madre responsable", Susana le decía a la adolescente que siempre vaya directamente con la mercancía al punto de destino y por el camino más seguro, y es que cuando uno pierde a un padre queda huérfano, cuando una mujer pierde a su esposo es viuda, pero cuando se pierde a una hija...¿Cuando se pierde a una hija?¿Como se llama eso?.
Susana, un día de aquellos, en los que la venta es ardua, le hizo una advertencia a la caperucita: "Tu abuelita está en cama y necesita una buena dosis...digo cantidad de productos, si demoras al hacer la entrega te castigaré todo un mes". La niña observó a su madre con una mirada desafiante y se dirigió a la casa de abuelita( supuesta abuelita, no era más que una señora cualquiera adicta a las drogas), es tan bella la niña que por la calle recibe constantemente vastos piropos desde los más sublimes hasta los más obscenos, recibe sobretodo más de lo segundo, y eso que ella ni se asoma a la mayoría de edad. El contoneo de sus caderas, la caperuza corta y translucida y una diminuta prenda íntima son suficientes excusas para que cualquier "animal racional" se detenga a observarla y cometer un delito en su mente; pero bueno, es así y seguirá siendo así hasta el final de los tiempos... en fin, Ines caminaba por una calle segura, donde había personas de aspecto amigable y personal policial por doquier. Caminaba cual Pedro en su casa, hasta que en una esquina se topó con un tipo de apariencia de reggaetonero, que apoyaba su espalda y la pierna derecha en angulo de 90° en la pared y las manos en los bolsillos del pantalón:
Tipo x: Hola mi amor ¿ A dónde vas con tanta prisa?
Ines: Eso a ti no te importa- acelerando el paso
Tipo x: Tranquila mami, no te voy a comer...si tu no lo quieres- suguiéndole los pasos
Ines: Voy a gritar- ofuscada
Tipo x: Así me gustan, muy gritonas...se disfruta más.
Ines: ¿Que quieres?- preguntando inocentemente
Tipo x: Nada,solo quiero conversar ¿ te puedo ayudar con tu canasta?
Ines: No te preocupes, yo puedo sola
Tipo x: ¿Qué llevas allí?
Ines: Productos de belleza, son para mi abuelita-tocando con los dedos la canasta
Tipo x: Seguro por allí hay algo de maquillaje, deberías ponerte un poco, te verías más bella.
Ines: ¿Tu crees? igual no puedo tocar nada de la canasta- le increpó
Tipo x: Bueno mami, y ¿donde queda la casa de tu abuelita?
Ines: ¿Para que quieres saberlo?
Tipo x: Yo conozco estas calles como la palma de mi mano
Ines: Toma, esta es la dirección- entregándole un papel
Tipo x: Ah! yo tengo un atajo para llegar a esa zona, en menos de diez minutos llegarás
Pues bien la inocente niña le hizo caso al tipejo y fue por el supuesto camino corto, mientras que el bribón fue por el real atajo. El joven llegó raudamente al domicilio de la "abuelita", irrumpió en la vivienda, maniató a la longeva señora y la enclaustró en el sótano de la casa, y para disimular la desaparición de la señora se vistió con una bata de ella, se maquilló y se acostó en la cama(quedó muy parecido a la adicta anciana). En tanto, Ines aún a mitad de camino decidió hacer una pausa-quejándose de su ingenuidad-, y recordando el consejo del badulaque abrió una de los envases, se acercó para verlo mejor y olerlos, en ese momento inhaló con tanta fuerza que una parte de los "polvos" entraron por sus fosas nasales y rápidamente quedó "stone". La niña se sentía liberada, sin tensiones y como si estuviera sobre una nube, siguió caminando tropezándose numerosas veces con postes de luz y con bordes de veredas. Al cabo de veinte minutos llegó a la casa de la abuela, empujó la puerta y vociferó:
Ines: Abuelitaa! Abuelitaaa!!
Tipo x: PASAA...cof, cof, pasa hijita- impostando la voz
Ines: ¿Dónde estás abue...lita?
Tipo x: En cama hijita, esperándote para hacerte el amor, ven.
Ines: Hola abuel, traje tu pedido- con el rostro desencajado, pero feliz.
Tipo x: Uy, que bien hijita, recuéstate en la cama.
Ines: No puedo, estoy bajo advertencia-riéndose sin control
Tipo x: Solo es un momento hijita- relamiéndose los labios
Ines: Bueno
En ese preciso momento el tipo la desviste lentamente, sin que ella lo detenga(sedada por la droga), besa el cuello de la muchacha, desliza sus morbosas manos por el cuerpo desarrollado de la jovencita y comenzó a dar rienda suelta a sus bajos instintos. No puedo dar más detalles de los vejámenes que perpetró el infecto tipejo por la censura, lo único que puedo decirles es que la joven nunca regresó a su casa.


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