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Ya afuera del establecimiento y con la cabeza gacha miro alrededor como si me estuviesen acusando con la mirada por mis características físicas(no era mi culpa, la culpa era de los complejos infundados de los demás), esto me afectó en ese momento, ya que yo pensaba que era mi falta. Seguí caminando y miré a una pequeña niña vendiendo caramelos, metí la mano en mi bolsillo y solo tenia billetes grandes... seguí caminando y caminando. Tenía el equipo en la mano, cada minuto lo miraba y me acordaba de la señorita Uribe, la tierna, dulce,amable y muy respetuosa señorita Uribe....y se me caía una, dos , muchas lagrimas. ¿ Por qué nací con esas incapacidades?-me preguntaba. Estaba por cruzar la calle y no me fijé a los costados, un auto freno intempestivamente proliferando un : "Camina bien bestia peluda, anda regresa a tu puna". Quería gritar, decirle que la bestia era el, que su complejo lo cegaba, que su intolerancia lo hacia más ignorante[...] Pero no, decidí callar y con una mirada sumisa segui caminando. La sonrisa con la que comencé el día se había opacado por lo que sucedió a lo largo del día, "un estado no propio" generado por los inconscientes...suspiro y trato de resolver mis conflictos personales, mi baja autoestima, y mi indecisión.
@Historia ficticia, inspirado en lo que observo día a día en las calles.


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