Salgo a caminar por una concurrida plaza de Lima, con un “puchito” en la mano izquierda y un diario de economía bajo el otro brazo. Miro a mi alrededor y diviso una mezcolanza de razas impresionante, sinceramente no sabía que podía encontrar tanta variedad de razas en un solo lugar… chino, negro, cholo, indios, gringos, mulatos, mestizos y más (tardaría si las nombro en su totalidad). Me dirijo a una banca del lugar y “me gano con un chongo” entre dos personas, al parecer amigos:
A estos dos individuos les colocaré nombres “random”, no se sientan aludidos si es que sus nombres aparecen en la intervención.
Roberto: Oye cholo, ¿ves a esas dos jermitas que están caminando las de pantalón apegadito(sic)?
Gumersindo: ¿A quién li dicis cholo?, qui ti pasa sirrano de porshqueria[Sic en toda la oración]
Roberto: Tranquilo cholito superado, estás en la capital recién una semana y ya te crees limeño…regresa a pastar tus llamas si vas a seguir con esa actitud.
Gumersindo: Sopirado, sopiradoo, to eres el sopirado… vienes a la lima con tu mirada gacha y ahora todo soberbio ¿Ya no recuerdas cuando de chequeto jogabamos con las vecuñas y las llamas? Como ti vas a acordar si ya ti has apitucado[sic en toda su extensión]
Roberto: yaya cholito, no hagas roche, si sigues así no te saco ni con correa a la calle. Gumer vamos a “brichear” a unas gringuitas.
Gumersindo: Vamos pues indio – (forzando su vocabulario para tratar de hablar correctamente)
Me detengo a pensar un buen rato sobre el dialogó que mi par de oídos detectaron, pasan los minutos y no logro asimilar lo escuchado. Me levanto de la banca y decido caminar por un rato en la misma plaza, para mi mala o buena suerte me encuentro con un escenario similar al anterior en donde no colocaré el dialogo ya que este no recuerdo del todo. Un aparente provinciano con rasgos medio españolizados proliferando cuanta insulto existía a un hombre bien vestido, la razón no sabría decirles…pero era claro que el “provinciano-español” haciendo uso de sus características físicas subyugaba al pobre hombre (de rasgos autóctonos, me olvidaba de ese detalle), me sorprendía de este último su poca valentía para poder afrontar a su agresor ¿es acaso viable que dos personas aparentemente provenientes del mismo lugar, pero con diferentes o acento puedan sentirse superiores o inferiores(sea el caso) únicamente por las variables “rasgo físico y vocabulario”. Me quedo absorto ante este hecho y solo me cabe deducir que ha sido tan fuerte la discriminación racial, que se han creado parámetros para poder subsistir sin recibir una sarta de improperios de gente de “escasos recursos mentales” que solo se deja guiar por los patrones de “estética de razas” en una ciudad que por demás está decir es plurirracial.


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